Empecé en la calle.
Mi primer trabajo, (como Trabajador Social) fue de educador de calle, recorriendo los entretenidos barrios de Ciudad Lineal y Torrejón de Ardoz, hasta las 2 de la mañana. Y acompañando a jóvenes en vulnerabilidad en un centro de Servicios Sociales. Mis queridos “pandilleros/as”, ahora madres y padres de familia.
Como responsable de centros de jóvenes en riesgo, entendí rápidamente que la tecnología era más que una herramienta, tenía un valor añadido, tanto de puente entre personas y necesidades, como de herramienta para mejorar nuestro trabajo, acompañar a personas en situaciones de vulnerabilidad social.
Como coordinador de equipos, aprendí que necesitamos apoyarnos en herramientas que nos faciliten la gestión ,administración y comunicación de los procesos. Comprendí que ser eficiente y estar al pie del cañón no son incompatibles.
Desarrollé estrategias para compaginar la flexibilidad que requieren las personas y su diversidad, y la rigurosidad en la gestión.
Aprendí que contar una historia, especialmente la de quienes no tienen voz, es una herramienta de cambio poderosa. La comunicación efectiva es clave para la captación de fondos que mejoren la calidad de vida de las personas.
Como profesor universitario, me di cuenta de las carencias en la aplicabilidad de la tecnología en profesiones humanistas. Esto me impulsó a crear «Inmersion TIC Academy» un proyecto dedicado a formar a profesionales del Trabajo Social en competencias digitales.
Lo que entidades y profesionales valoran de mi trabajo, lo que me distingue, es mi habilidad para simplificar conceptos tecnológicos complejos y «hablar el mismo idioma.» Mi enfoque es enseñar tecnología aplicada desde la experiencia, orientada a cerrar las brechas digitales de las personas más vulnerables de nuestra sociedad, de manera clara y accesible para todos los públicos.